jueves, 17 de junio de 2010

Despertar de ilusión

Me puse el despertador 8.20 hs, sabiendo que seguramente Goli iba a venir 8.29 a despertarme. Soñé que me perdía el primer tiempo porque me quedaba dormida y que mi papà se quedaba dormido también.

Me hice un café con leche y galletitas con mermelada, y me senté con Goli a mirar el partido. Ya iba por el minuto 6.

Mi papá ayer fue a un nutricionista , al que fue el cadete que trabaja con él, que parece ser muy efectivo y que da una dieta bastante curiosa. Cuando me senté estaba comiendo una suerte de tortita.

-Esto me lo dio el dietólogo.- mi papá tiene ese vicio de la gente de otra época de llamar las cosas con otros nombres. A los cantantes les dice cantores y a los nutricionistas les dice dietólogos. - nada de fruta puedo comer.

Gol de la Argentina, en contra, sin sabor, y sin onda.

- Puedo comer todo el fiambre que quiera. Salvo el queso que lo tengo medido.

Mi papá cuando tiene una novedad no deja de hablar de eso: cuando descubrió los beneficios de la sidra porque tenía menos calorías que el resto del alcohol, era un fundamentalista de la sidra, y le hablaba a todo el mundo de eso.

Con este "dietólogo" viene rompiendo hace un montón. Fue ayer por primera vez, pero hace como un mes y medio nos viene contando todo lo que le contó el cadete: que bajó 25 kilos en dos meses y que puede comer un montón de carne, pero nada de verdura. Y que casi todos en la oficina van a ir.

-Ningún tipo de caramelo de ninguna clase puedo comer.

El partido seguía

-Nada de alcohol ni de gaseosa. 2 litros de agua por día. IN-DIS-PEN-SA-BLE

Seguimos delante del televisor. Goli da vuelta la cabeza y con la cara tan iluminada como el día del primer partido del mundial dice:
-Puedo comer un bife de chorizo con huevo frito.

Claro énfasis en la palabra huevo frito.

-Puedo comer cordero, lechón. Cualquier animal con cuatro patas.

Gol de Higuaín. Qué fuerte que está.

-Qué lindo que es.- le digo- Encima le ponen esa camisetita toda ajustadita.

-Yo también uso camiseta ajustada.

-Pero a vos no te queda otra que usarla ajustada - le digo yo, gastándolo.

Gol de la Argentina. Esta vez uno lindo.

Me da un poco de pena Demichelis porque se habla de su error en la misma medida en la que se habla de los cuatro goles.

Entretiempo.

Los tres goles de mi galán.

Mi corazón tiembla. Porque las experiencias pasadas dicen que después de un buen partido, los muchachos se confìan. Y pierden la humildad. Y hacen agua.

Miro la conferencia del Diego, y me voy a tomar el 17 con Goli.

-Chichulines, mollejas, morcilla, todo.-siguió Goli.

Veo que un chico de esos que reparten las cosas en moto, toca el portero de un edificio y tiene puesta la remera de Messi.

Y pienso que no es sólo mi corazón el que está en juego.

sábado, 12 de junio de 2010

Ya me han roto el corazón...

Este mundial me agarró con una indiferencia total.
Decidí que los partidos los voy a ver sólo si los veo con mi papá.

Hoy sábado, me levanté a verlo sólo porque lo iba a ver en familia. Si no, hubiese seguido durmiendo.

Ni bien vino a despertarme mi papá (a quien la noche anterior le especifiqué claramente que me levante a las ONCE, no a las once menos cuarto, ni a las once menos diez, si no a las ONCE) pude ver su cara de Mundial. La cara de Goli ( mi papá, así le decimos) de Mundial es una cara iluminada.
Como no pensaba ver el partido detenidamente, fui la encargada de cebar mates.
Ni bien empezó, y cuando me di cuenta que estaba cebando mate con una indiferencia total, noté dos cosas: 1) que me estoy pareciendo a mi mamá, que va y viene durante el partido y jamás se queda sentada todo el partido, y 2) que me volví un cliché femenino, indiferente al fútbol.

Lo que sucede es que yo no era así. Cuando tenía once años tenía la pared de mi cuarto llena pero LLENA de pósters de River. Me sabía los nombres de pila de TOOOOODOS los jugadores de River (incluso el de Burgos, que eran tres: Germán Adrián Ramón; no me tuve que fijar en Google, aún lo recuerdo perfectamente). AMABA al Enzo, tenía un póster de él pegado en el cuarto, el cual me había venido con el Gráfico (porque sí, compraba el Gráfico) y lloré en el piso del mi cuarto cuando anunció que se retiraba, que fue casualmente un día antes de mi cumpleaños. Iba a la cancha con mi papá, con los amigos de mi papá y con los hijos de los amigos de mi papá todas las semanas (no cruzaba ni una palabra con ellos porque me daba mucho pudor ser la única mujer; incluso me contenía los cánticos). Fui a ver con mi papá al cine la final de la Intercontinental que jugó River en el ’96 contra Boca en China (o Japón, no recuerdo bien). Vi todos los Mundiales que recuerdo pegada al televisor. Sin pararme de la silla. Leyendo el deportivo todos los días. Emocionándome cuando pasaban el himno. Viendo la previa. Poniéndome literalmente la camiseta.

Sí, yo era esa, la misma que hoy vio el partido con total indeferencia cebando mate.

¿Qué es lo que me pasó?

¿Qué pasó con toda esa esperanza, esa piel de gallina, esa ilusión, esas ganas de creer que esta vez iba a hacer diferente?

Entonces fue cuando me acordé de lo rápido que esas ilusiones se fueron estrellando: en el ‘98, en el 2002, en el 2006. Yo volvía a creer en esos 23 guerreros. Creía que iban a salir a la cancha como fieras.

Pero me rompieron el corazón. Y no una, ni dos veces. Tres veces.

Toda mujer tiene derecho a no atenderle el teléfono o no contestarle el mensaje de texto a aquél hombre que la ilusionó una y otra vez con que las cosas iban a ser diferentes.

Toda mujer tiene derecho a resguardar su corazón.

Toda mujer tiene derecho a capitalizar los errores pasados y decirle NO a quien ya le hizo daño.

Yo, entonces, tengo derecho a cebar mate durante el partido, con total indiferencia.

Claro que, siempre mirando de reojo, como quien se reencuentra de casualidad con ese hombre que le rompió el corazón tantas veces, y recuerda exactamente por qué se enamoró la primera vez, y por qué tropezó tantas veces con la misma piedra.

Por la adrenalina. Por las ganas de creer que esta vez va a ser diferente. Y por la sensación de que, una vez más, va a valer la pena apostar a ese amor.


Nota al pie: Hay una columna que escribió Cristina Pérez, que me inspiró bastante, y que se parece a mi entrada. Más bien, la analogía que hago entre el amor y el fútbol se parece a la analogía que hace ella, dado que la leí hace un tiempo. Pueden leerla en: http://www.estoestucuman.com.ar/index.php/2010/04/14/la-tucumana-cristina-perez-conductora-de-telefe-ahora-es-columnista-deportiva-de-perfil/

domingo, 30 de mayo de 2010

Como pez fuera del agua

Últimamente me está pasando que a cualquier lado que salgo, me siento fuera de lugar, ajena. Me dan ganas de irme a mi casa. No es que me pasa sólo en un ámbito, sino que me pasa en todos los lados. Y como últimamente también me está pasando que estoy siendo bastante genuina en cuanto a mis comportamientos (es decir, comparto tiempo con la gente que me gusta compartir tiempo, y salgo a donde me gusta) cuando no me siento cómoda, me voy. Chau, listo, no necesito nada más. Ni siquiera me autoexigo un tiempo mínimo de permanencia en un lugar.

Hoy fui a bailar con una amiga a las Fiestas Bellepop. En estas fiestas pasan música de la que siempre me gustó a mí (rock, pop internacional, 80's, 90's, y actual), solía ir cuando tenía unos dulces 19 años. Desde ese entonces que no pisaba una fiesta de esas.

Lo bueno de estas fiestas es que la mayor parte de la gente va sólo a bailar. No vienen pibes a chamullarte, y la gente baila sin pudor. Baila porque lo disfruta.

Ni bien llegué me invadió la sensación de no pertenecer.

Pero intuía que esa sensación se me iba a ir cuando empiece a bailar.

Pasó un tiempo, y se me empezó a ir esa sensación, me había aclimatado.

En una de esas pasó un panzón que me preguntó:
-¿Qué hora es?
-Las cinco menos cuarto-le respondí
-Ahhh, ya es hora de irme a dormir, ya a las cinco me voy.- y se fue

El panzón me cayó simpático porque justo hace unos segunos habíamos estado haciendo un chiste con mi amiga respecto de como, a medida que pasan las años, los criterios de "es tarde" cambiaban. LLegar a la cuatro de la mañana y estar bailando en un boliche, hoy para mí es un desafío y una muestra invalorable de juventud.

Luego de un rato, el Sr. Panzón volvió y me preguntó la hora de vuelta.
-Las cinco y cinco.
-Uy, no sé que hago acá todavia, yo a esta hora ya me tengo que ir a domir.
-Y bueno, será porque en realidad seguís siendo joven.
-Gracias por el halago-me dijo dándome la mano-vos también sos joven, ¿cuántos años tenés?
-25.
-¿Cuántos me das a mí?
-Y...-dije yo, como diciendo, te vas a sentir mal, porque estás bastante baqueta e indefectiblemente te voy a dar más edad de la que en realidad tenés- 32-, le dije, finalmente, reduciendo el número 37 que percibía que tenía el Sr. Panzón.
-Tengo unos cuantos menos, pero bueno, es porque los anteojos me avejentan.-se sacó los anteojos y efectivamente, el Sr. Pazón no era tan viejo, y me dio la sensación de que no hace muchos años, cautivaba miradas femeninas.-te hago una pregunta, ¿cómo caíste acá?
-¿Por qué lo decís?-ahí estaba, justo cuando había logrado aclimatarme vino el Sr. Panzón a hacerme acordar que no, que acá tampoco pego ni con Poxipol.
-Tenés cara de que es la primera vez que venís acá.
-Yo venía a estas fiestas cuando tenía 19 años-dije canchereando- y después dejé de venir, y bueno, ahora vine de vuelta.
-Ah, viniste con una amiga, las dos solas a bailar.
-Sí-le dije.
-Vaya forma de divertirse.

El Sr. Panzón ahí dejó de parecerme simpático y me empezó a parecer un snob prejuicioso.

Yo creo que el Sr. Panzón no se pensaba que yo era habitué de estas fiestas primeramente por mi pelo.
Tengo un pelo DI VI NO, tirando a rubión, que decidí dejarme eternamente lacio, y que me encanta. Sí, me encanta. Sí, quizás parecería más cool si lo tuviera corto o teñido de rojo, o si tuviera rulos. Pero la naturelaza no me dio los rulos (y no tomé la decisión que tómo mi madre en los ochentas de hacerme la permanente) porque creo que la naturaleza es sabia, y en el caso de mi pelo, generosa. Cuando tenía 20 años salía con un chico que me decía que el pelo era una de las cosas más lindas que tenía. Y la verdad que tenía razón, es precioso y no me voy a privar de él, sólo por sentirme IN en las fiestas Bellepop. No, no y no.

El tema es que con los años, me empezó a importar muy poco parecer cool. Y sí, loco eso me hace más cool. Me encanta mi pelo, y es rubión, y aun así te puedo bailar Pixies, The Cure, The Clash, Morrissey, y mil cosas más.

Y a la vez que te digo esto, también te puedo decir (sí, a vos, Sr, Panzón que tiene anteojos con marco grande y por eso se cree cool) que me encanta bailar "La Rubia en el avión" y "Era muda" y Thalía, y hacer Shakirazos. Sí, y eso es lo que me hace más cool todavía. Que no me importa que vos, Sr. Panzón, ni nadie me crea cool. Ya no tengo que probarle nada a nadie. Me pongo lo que me gusta, escucho lo que se me canta, y eso no me hace querer menos a Robert Smith.

Una amiga mía, Laura, siempre me carga porque me dice que soy punk. Lau no sabe mucho de la música que me gusta a mi (cree que todo lo que me gusta en punk), y no sabe que las letras de The Cure pueden sonar muy balas en castellano. Pero como no me gusa Fito Paez, Sui Generis, Joaquín Sabina y como me vio un par de veces con algún cinturón de tachas y como tengo un cariño especial por los Ramones (que redordemos, tienen canciones super balas también, como Baby I love you) cree que sólo escucho punk.

El otro día estaba con Lau, y justo yo tenía puesta una vincha con una suerte de flor y un sweter que tenía botones con moños pegados.
-Ves, vos no sos punk, esto no es de punk. Vos sos punk rococó.- me dijo ella

Me pareció genial. Porque sí, no soy nada. No tengo que demostrar nada. Ya estoy grande para eso. O es que simplemente no tengo la necesidad.

Pero eso tiene su "costo político". Es como cuando Macri se hace el tolerante con los gays, y pierde apoyo de su electorado. Pero la diferencia es que Macri no es realmente tolerante con los gays y lo hace para para caerle bien a los jóvenes progres que lo detestan. Yo, en cambio, amo "La rubia en el avión", y las vinchas lindas, y los sweters con detallecitos femenoides y mi pelo larguísimo. Y amo a Robert Smith. Ninguna de las cosas las fingo para ser aceptada.

Hace un par de años me levanté un chico en el Podestá (ámbito parecido al de las fiestas Bellepop) que estaba totalmente anonadado porque yo sabía que el cantante de Jane´s Addiction se llamaba Perry Farrel y porque sabía que Dave Navarro había sido integrante de la misma banda y después se había ido a los Chilli Peppers y después había vuelto. Y porque podía discutir sobre música a un nivel igual que él, vistiendo un vestidito de flores y teniendo un collar que combinaba ala perfección con mis aros, y con mis zapatitos.

Tengo una educación musical, gracias a mis dos hermanas, que no necesita ser respaldada por nada.

Después de que el Sr. Panzón se fue, le dije a mi amiga:
-Hay veces que siento que me tengo que cortar el pelo.

Al cabo de unos minutos pusieron un tema de The Cure, el primero de la noche. Y lo bailé con mi melena rubiona al viento.

Y disculpe Sr. Panzón, pero lo voy a volver a bailar algún que otro sábado, en la misma fiesta y con la misma melena. Y sobre todo, sin tener que demostrarle nada a nadie.

¿Por qué?

Porque soy Punk Rococó.

Y me la banco.

sábado, 17 de abril de 2010

La fiera durmiente

No soy de esas personas que luchan por lo que es suyo. En la vida cotidiana, digo. Sí, es díficil confesar esto siendo abogada. Pero me cuesta. Es algo que tengo que trabajar todos los días. Cuando alguien se me cola en una fila, me indigno, sí, pero me cuesta horrores hacérselo notar, aunque más no sea que la persona no lo hizo intencionalmente. En realidad, en ese caso, me cuesta más, porque pienso "pobre, no se dió cuenta, no la voy a hacer sentir mal al divino botón, ya fue".

En los comercios me pasa lo mismo. Estoy mejorando, de a poco, pero la mayoría de las veces, vuelvo a mi casa, indignada, pero con la sesación de no haber luchado lo suficiente.

Hoy fui a cambiar unos auriculares de Apple que ya cambié dos veces con la garantía (son muy frágiles, che). Con las grandes marcas no me da pudor, porque siento que la despersonalización del asunto me da más impunidad.

Entro al local.

-Vengo a cambiar unos auriculasres con la garantía.

-Sí, tenés el ipod?

-Sí, lo tengo, pero ¿lo necesitás?

-Sí. Si compraste los auriculares junto con el ipod sí, los necesito.

-Ah, no, los compré por separado. Me parecía raro, porque las veces que vine a cambiarlo no me lo habían pedido.

-Ah, ¿ya los cambiaste? Se pueden cambiar una vez nada más.

-Mirá, yo ya vine dos veces y nunca me hicieron un problema, siempre que tenga la garantía y la factura. Es más, la primera vez que los cambié me dijeron que cualquier cosa vuelva.

La chica me miró. No se si será que finalmente estoy superando el temita de que me pasen por arriba o si será que me iluminé por la charla que tuve al mediodía con mi madre en la que me dijo que me veía muy aplomada y bien plantada en la vida. Pero la chica se quedó callada, y después de unos segundos dijo "Bueno" y llamó al depósito para que bajen los auriculares.

La fiera finalmente se despertó. Y la chica lo notó.

Será cuestión de ponerle el despertador más seguido.

miércoles, 7 de abril de 2010

Mimosa

Tengo un sistema inmunológico fuerte.

Me enfermo cada año y medio. No más que eso.

Cuando era chica lo que más me gustaba de enfermarme era faltar al colegio.

A medida que fui creciendo, lo que más me empezó a gustar de estar enferma fue recibir los mimos y la atención exclusiva de mi mamá.

Ni bien me siento afiebrada, lo primero en lo que pienso es en mi mami haciéndome la comida y mimándome mucho

El año pasado cuado me sacaron las muelas de juicio, fue genial. Mimos de mi mamá sumado a la OBLIGACIÓN de tomar helado. Fue como caminar entre las nubes.

Hoy volví a casa y me sentía con el cuerpo caliente.

-Ma, me tomás la fiebre. Me siento muy mal.

Cuando una tiene 25 años y una sobrina de 1 año y 4 meses son pocas las oportunidades en las que puede captar la atención de su madre.

-Me encanta cuando me enfermo porque me mimás-le dje a mi mamá sin ningún pudor.- voy a ir al dentista a que me saque la muela de juicio que me falta así me mimás.


Me tomó la fiebre y me hizo un purecito que me trajo a la cama, en la misma bandeja en la que me traia la sopa cuando era chiquita.

Me tomé algo para que me baje la fiebre.

Ya me siento mejor.

Una pena.

Tenía la esperanza de que los mimos duren hasta mañana.

jueves, 18 de marzo de 2010

¿Quién es?

El supuesto admirador secreto hizo una nueva aparación:

Anónimo dijo...

Yo no soy Maxi...

Sigue el misterio.

Finalmente se realizó la pericia caligráfica, los resultados de la especialista en lectura y escritura, tras comparar un mail escrito por Maxi y el primer comentario del admirador secreto.¿:

Maru: definitivamente es él. Coloca coma antes de "pero" en el blog. Una regla que sólo los que escriben muy bien conocen. En este mail pone coma antes de "luego", usa el "de que" correctamente y el imperfecto del subjuntivo (¡ni los de Letras lo hacen!).

Esto me valió que, al leérselo, Maxi se jactara de su escritura.

Mi otra hermana, no piensa que es Maxi, pero sí piensa que es alguien que me está haciendo una joda, porque los admiradores secretos. Ella fue la que comentó:

Anónimo dijo...
maruja, los admiradores secretos no existen.

Primera conclusión que podemos barajar: mis hermanas tiene muy poca fe en mi poder de seducción y en mis posibilidades de tener un admirador secreto.


El otro día hablé por MSN con mi prima y me dijo lo siguiente:

-¡Ay prima! A mí me pasó una vez de tener un admirador secreto, que me tenía re intrigada. Y cuando me enteré quién era me re decepcioné.

Nada podría ser más decepcionante que el admirador secreto resulte ser alguien que me está haciendo una joda.

Así que querido admirador secreto si es que realmente existís, que el comentario de mi prima no aliente tu timidez. Lo único que podría decepcionarme es tu inexistencia.

jueves, 11 de marzo de 2010

¿Admirador secreto?

Anónimo dijo...
Cada vez que te veo siento las ganas de invitarte a tomar un capuchino conmigo, pero mi timidez me lo impide.


Este comentario me lo dejaron en la última entrada, el día 5 de marzo pasado.

Lo leo estando en el trabajo.
Lo comento con mis compañeros de trabajo presentes, totalmente intrigada.
Luego de la sensación del halago y de la emoción del primer momento, le pregunto a Maxi, mi compañero de trabajo:
-¿Fuiste vos?
-¿Eh?-me replica él.
-Si fuiste vos el del comentario del blog, seguro que lo hiciste para molestarme-Maxi y yo nos peleamos un promedio de 7 veces por días, lo cual implica que, 7 veces por día, terminamos dejando atrás nuestros enojos, y volvemos a ser amigos.
-Primero:no, no fui yo. Segundo: qué triste que es tu vida si eso te genera tanta intriga.
-Pero boludo, ¡viste lo que escribieron! Y no sé quién es. Decime si sos vos ahora.
-No, no soy yo- me dice Maxi, con los ojitos para arriba, como siempre que me contesta algo con astío.
-¿En serio? Porque si sos vos, ya está, listo, no me hagas esperanzar de que es un admirador secreto.
-No, no soy yo, ya te lo dije. Mirá si voy a andar comentando tu blog.

La sospecha de que era Maxi es porque el comentario está muy bien escrito, con todas las tildes incluidas. Y además,la realidad es que, tristemente, no se me ocurre nadie más que él. (en realidad él haciéndose pasar por otro, para hacerme un chiste, patética conclusión sobre la cantidad de admiradores secretos que puedo llegar a tener.)

-¡Pero entonces quién es!- digo, delante de Maxi, y Moni que también está presente.

Me empiezo a acordar de las diferentes situaciones en las que uno puede llegar a pensar que tiene un admirador secreto.

Había oportunidades, hace unos años, que yo atendía el teléfono y no contestaba nadie. Repetía "hola" muchas veces hasta que me daba por vencida y cortaba. A mí me generaba un gran misterio, y se me ocurría que quizás era un admirador que quería hablar conmigo, pero que al escuchar mi voz, le daba vergüenza y cortaba. Al rato el teléfono volvía a sonar, y resultaba que era mi abuela, que era re sorda, y que le tenía que hablar por teléfono casi gritando y que cuando le gritaba para que escuche me decía "che, pero no grites, que yo te escucho"

Muchas, muchas veces, pensé que detrás de esa colgada de teléfono había un admirador, pero, siempre era mi abuela. ( quería mucho a mi abuela y la recuerdo a diario, pero el punto no es desmerecer el llamado de mi abuela, si no, el mundo de ilusiones que puede disparar un simple hecho en uno)

Una amiga una vez me contó que le habían dejado una rosa abajo de su casa, con el portero. Después se subió al subte, y miraba a todos los hombres con cara de "¿fuiste vos el que me mandó la rosa?", cuando, naturalmente, había sido el chico con el que ya llevaba saliendo hace un montón ( de vuelta, la intención no es desmerecer el acto de este chico, sino el disparador en el cual se convierte determinado hecho; o las ganas de tener un admirador secreto que todo el mundo tiene)

Cada vez que me llaman de un desconocido pienso que es alguien misterioso. Cuando termina siend, por lo general, o mi papá, o mi mamá, o mi mejor amiga, ya que ni el teléfono de mi casa ni el de la casa de ella aparecen en la guía. El desconocido siempre termina siendo un conocido, pero poco misterioso.


Paso a seguir: revisar mis listas de amigos en Facebook y en MSN. Tiene que ser alguno de esas dos listas, ya que mi blog lo promociono por el Facebook, y a través de mi nick en MSN.

Reviso las listas en busca de alguien que pueda llegar a ser sospechoso. Hay otra clave: el comentario dice "cada vez que te veo", eso implica cierta cotidaneidad. Busco en Facebook y MSN alguien con quien tenga cotidaneidad, pero de vuelta lo único que se me ocurre es que Maxi me esté haciendo una broma.

-¿Dale, fuiste vos?- Le pregunté por vez número quinta.
-¿Todavía seguís con eso?No te voy a responder.
-Dale Maxi, decime si fuiste vos.
-Qué poca vida tenés, eh...

Me llama mi hermana que está abajo para ir a tomar un café.

Le cuento la situación.

-Para mí es Maxi- me dice ella.
-Sí, para mí también. Pero le creo que no fue él.-dije yo
-Es él,aparte si no, ¿quién va a ser?
-Bueno che, puedo tener un admirador secreto yo.-dije yo, ofendida con la poca fe de mi hermana de que se tratara de un admirador secreto mio.-Igual, lo que me llama la atención y lo que me hace pensar que es Maxi es que el comentario está muy bien escrito, tiene todas las tildes y ningún error.
-Viste, es Maxi. Mandame algún que haya escrito él, que yo te digo si es él o no. -no se llega a ser Licenciada en Letras especialista en lectura y escritura al divino botón che.
-Bueno dale. Igual,yo puedo tener un admirador secreto che.

Vuelvo a la oficina y le digo a Maxi.
-Mi hermana piensa que sos vos.
-¿Estuviste hablando de ésto con tu hermana?-me contestó él, un poco atónito.
-Sí, obvio. Viste, encima te subo el ego.-le dije yo-¿No fuiste vos?
-No te voy a responder. Basta con eso.
-Pero dale Maxi, decime.
-Ya te dije que no.

Intrigada. Intrigadísima.Y con miedo de que termine siendo como el llamado de mi abuela. Mi abuela vendría a ser Maxi en este caso.

Me voy de la oficina y lo despido a Maxi.
-¿Seguro que no fuiste vos? Porque si fuiste vos, me lo tenés que decir ahora.
-No te voy a responder, porque ya te lo dije.
-Pero en serio, decime.
-(silencio de Maxi)
-Bueno, está bien, te creo-le dije, contenta de que el misterio y la esperanza del admirador secreto hayan quedado intacto.-Pero no fuiste vos , ¿no?
-(silencio de Maxi).
-Bueno, bueno está bien. Buen finde.

Esta entrada planeaba escribirla el sábado.

Pero estreno y algunos líos en la oficina de por medio, la estoy escribiendo ahora, hace casi una semana de la siembra del misterio.

No pensé mucho en mi admirador durante la semana. Pero no me olvidé de él.

Tengo dos cosas para decir.

1)Sr. admirador secreto, venza su timidez, y dígame quién es, al menos por mail secreto.

2) Maxi, si sos vos, decímelo de una vez.