jueves, 18 de marzo de 2010

¿Quién es?

El supuesto admirador secreto hizo una nueva aparación:

Anónimo dijo...

Yo no soy Maxi...

Sigue el misterio.

Finalmente se realizó la pericia caligráfica, los resultados de la especialista en lectura y escritura, tras comparar un mail escrito por Maxi y el primer comentario del admirador secreto.¿:

Maru: definitivamente es él. Coloca coma antes de "pero" en el blog. Una regla que sólo los que escriben muy bien conocen. En este mail pone coma antes de "luego", usa el "de que" correctamente y el imperfecto del subjuntivo (¡ni los de Letras lo hacen!).

Esto me valió que, al leérselo, Maxi se jactara de su escritura.

Mi otra hermana, no piensa que es Maxi, pero sí piensa que es alguien que me está haciendo una joda, porque los admiradores secretos. Ella fue la que comentó:

Anónimo dijo...
maruja, los admiradores secretos no existen.

Primera conclusión que podemos barajar: mis hermanas tiene muy poca fe en mi poder de seducción y en mis posibilidades de tener un admirador secreto.


El otro día hablé por MSN con mi prima y me dijo lo siguiente:

-¡Ay prima! A mí me pasó una vez de tener un admirador secreto, que me tenía re intrigada. Y cuando me enteré quién era me re decepcioné.

Nada podría ser más decepcionante que el admirador secreto resulte ser alguien que me está haciendo una joda.

Así que querido admirador secreto si es que realmente existís, que el comentario de mi prima no aliente tu timidez. Lo único que podría decepcionarme es tu inexistencia.

jueves, 11 de marzo de 2010

¿Admirador secreto?

Anónimo dijo...
Cada vez que te veo siento las ganas de invitarte a tomar un capuchino conmigo, pero mi timidez me lo impide.


Este comentario me lo dejaron en la última entrada, el día 5 de marzo pasado.

Lo leo estando en el trabajo.
Lo comento con mis compañeros de trabajo presentes, totalmente intrigada.
Luego de la sensación del halago y de la emoción del primer momento, le pregunto a Maxi, mi compañero de trabajo:
-¿Fuiste vos?
-¿Eh?-me replica él.
-Si fuiste vos el del comentario del blog, seguro que lo hiciste para molestarme-Maxi y yo nos peleamos un promedio de 7 veces por días, lo cual implica que, 7 veces por día, terminamos dejando atrás nuestros enojos, y volvemos a ser amigos.
-Primero:no, no fui yo. Segundo: qué triste que es tu vida si eso te genera tanta intriga.
-Pero boludo, ¡viste lo que escribieron! Y no sé quién es. Decime si sos vos ahora.
-No, no soy yo- me dice Maxi, con los ojitos para arriba, como siempre que me contesta algo con astío.
-¿En serio? Porque si sos vos, ya está, listo, no me hagas esperanzar de que es un admirador secreto.
-No, no soy yo, ya te lo dije. Mirá si voy a andar comentando tu blog.

La sospecha de que era Maxi es porque el comentario está muy bien escrito, con todas las tildes incluidas. Y además,la realidad es que, tristemente, no se me ocurre nadie más que él. (en realidad él haciéndose pasar por otro, para hacerme un chiste, patética conclusión sobre la cantidad de admiradores secretos que puedo llegar a tener.)

-¡Pero entonces quién es!- digo, delante de Maxi, y Moni que también está presente.

Me empiezo a acordar de las diferentes situaciones en las que uno puede llegar a pensar que tiene un admirador secreto.

Había oportunidades, hace unos años, que yo atendía el teléfono y no contestaba nadie. Repetía "hola" muchas veces hasta que me daba por vencida y cortaba. A mí me generaba un gran misterio, y se me ocurría que quizás era un admirador que quería hablar conmigo, pero que al escuchar mi voz, le daba vergüenza y cortaba. Al rato el teléfono volvía a sonar, y resultaba que era mi abuela, que era re sorda, y que le tenía que hablar por teléfono casi gritando y que cuando le gritaba para que escuche me decía "che, pero no grites, que yo te escucho"

Muchas, muchas veces, pensé que detrás de esa colgada de teléfono había un admirador, pero, siempre era mi abuela. ( quería mucho a mi abuela y la recuerdo a diario, pero el punto no es desmerecer el llamado de mi abuela, si no, el mundo de ilusiones que puede disparar un simple hecho en uno)

Una amiga una vez me contó que le habían dejado una rosa abajo de su casa, con el portero. Después se subió al subte, y miraba a todos los hombres con cara de "¿fuiste vos el que me mandó la rosa?", cuando, naturalmente, había sido el chico con el que ya llevaba saliendo hace un montón ( de vuelta, la intención no es desmerecer el acto de este chico, sino el disparador en el cual se convierte determinado hecho; o las ganas de tener un admirador secreto que todo el mundo tiene)

Cada vez que me llaman de un desconocido pienso que es alguien misterioso. Cuando termina siend, por lo general, o mi papá, o mi mamá, o mi mejor amiga, ya que ni el teléfono de mi casa ni el de la casa de ella aparecen en la guía. El desconocido siempre termina siendo un conocido, pero poco misterioso.


Paso a seguir: revisar mis listas de amigos en Facebook y en MSN. Tiene que ser alguno de esas dos listas, ya que mi blog lo promociono por el Facebook, y a través de mi nick en MSN.

Reviso las listas en busca de alguien que pueda llegar a ser sospechoso. Hay otra clave: el comentario dice "cada vez que te veo", eso implica cierta cotidaneidad. Busco en Facebook y MSN alguien con quien tenga cotidaneidad, pero de vuelta lo único que se me ocurre es que Maxi me esté haciendo una broma.

-¿Dale, fuiste vos?- Le pregunté por vez número quinta.
-¿Todavía seguís con eso?No te voy a responder.
-Dale Maxi, decime si fuiste vos.
-Qué poca vida tenés, eh...

Me llama mi hermana que está abajo para ir a tomar un café.

Le cuento la situación.

-Para mí es Maxi- me dice ella.
-Sí, para mí también. Pero le creo que no fue él.-dije yo
-Es él,aparte si no, ¿quién va a ser?
-Bueno che, puedo tener un admirador secreto yo.-dije yo, ofendida con la poca fe de mi hermana de que se tratara de un admirador secreto mio.-Igual, lo que me llama la atención y lo que me hace pensar que es Maxi es que el comentario está muy bien escrito, tiene todas las tildes y ningún error.
-Viste, es Maxi. Mandame algún que haya escrito él, que yo te digo si es él o no. -no se llega a ser Licenciada en Letras especialista en lectura y escritura al divino botón che.
-Bueno dale. Igual,yo puedo tener un admirador secreto che.

Vuelvo a la oficina y le digo a Maxi.
-Mi hermana piensa que sos vos.
-¿Estuviste hablando de ésto con tu hermana?-me contestó él, un poco atónito.
-Sí, obvio. Viste, encima te subo el ego.-le dije yo-¿No fuiste vos?
-No te voy a responder. Basta con eso.
-Pero dale Maxi, decime.
-Ya te dije que no.

Intrigada. Intrigadísima.Y con miedo de que termine siendo como el llamado de mi abuela. Mi abuela vendría a ser Maxi en este caso.

Me voy de la oficina y lo despido a Maxi.
-¿Seguro que no fuiste vos? Porque si fuiste vos, me lo tenés que decir ahora.
-No te voy a responder, porque ya te lo dije.
-Pero en serio, decime.
-(silencio de Maxi)
-Bueno, está bien, te creo-le dije, contenta de que el misterio y la esperanza del admirador secreto hayan quedado intacto.-Pero no fuiste vos , ¿no?
-(silencio de Maxi).
-Bueno, bueno está bien. Buen finde.

Esta entrada planeaba escribirla el sábado.

Pero estreno y algunos líos en la oficina de por medio, la estoy escribiendo ahora, hace casi una semana de la siembra del misterio.

No pensé mucho en mi admirador durante la semana. Pero no me olvidé de él.

Tengo dos cosas para decir.

1)Sr. admirador secreto, venza su timidez, y dígame quién es, al menos por mail secreto.

2) Maxi, si sos vos, decímelo de una vez.

jueves, 4 de marzo de 2010

Crónica de un capuccino

La oficina en la que yo trabajo queda en microcentro. A unas cinco cuadras de la oficina en la que trabaja mi papá.
Hoy justo yo me estaba yendo a la mañana, y él también. Así que garronié una llevada en auto. Y no en cualquier auto. Si no en la Cupé Taunus. Objeto de deseo de muchos.

-¿Vas a tomar un cortado?- me pregunto mi viejo.
-Bueno, dale.
-¿En Valerio o en Carabel?- volvió a preguntar.

Valerio es la confitería que está en la esquina de la oficina de él. Carabel es un clásico de la peatonal Lavalle. En las épocas de gloria de los cines de Lavalle, según me contó mi papá, servían más que quichicientos cafés por día. Si uno va y le pregunta la cifra al cajero de Carabel, sabe decirla. Ahora la cifra bajó. Los cines ya casi desaparecieron. Pero Carabel sigue siendo un clásico para los oficinistas fanáticos del café de parado, como mi papá. A mí me molesta un poco el temita de tomar algo de parado, porque para mí está escendido de la esencia del hecho de sentarte un poquito a relajarte. Pero mi papá es un fanático de "la barra" de las confiterías.

-No sé, donde quieras- le respndí.
-¿Querés tomar un capuccino?- me dijo- Podemos ir a tomar un capuccino de Carabel.

Así fue como fuimos a Carabel.

Me llamó la atención ver a una mujer, jóven, tomando un cortado. Carabel es un clásico emminentemente masculino. Por lo general las mujeres están acompañando a los hombres, como yo a mi papá, pero es muy raro ver a una mujer tomar un café sola ahí. Reonocí internamente su valentía y la envidié. A mí me daría mucha verguenza toma un café sola en Carabel.

Mi papá pidió los dos capuccinos.

Después de un rato los trajeron. La gracia de los capuccinos de Carabel, es que el mozo te echa la leche en la taza delante tuyo, y en ese instante, la espuma lentamente empieza a subir, hasta que queda por lo menos cuatro centímetros por encima de la taza. Es un fenómeno físico-químico hipnótico.

Mientras nos estábamos tomando el capuccino pasó el cajero (sí, el señor que sabe la cantidad de cafés que servían en las épocas de gloria de los cines de Lavalle), y le dijo a mi papá, dándole dos granos de café en la mano:
-Esto es parte del pago de la Cupé.- y se fue.
-Éste me quiere comprar la Cupé.- me comentó mi papá, jocosamente.

El Sr. cajero siempre le dice a mi papá que le quiere comprar la Cupé (para quienes no conocen la Cupé, es una belleza, es modelo '83, fue de mi abuelo, luego de mi papá, y luego yo fui la primer y única persona en chocarla).

Mi papá comentó con los mozos el partido de ayer de Argentina y Alemania. Esgrimió su teoría de que Messi no está jugando bien porque no se puede ser ídolo de la Selección a los 21 años.
-Pero Maradona jugó un Mundial a los 21.-le replicó el mozo.
-Pero ese Mundial fue un fracaso, a la Selección le fue bien cuando Maradona ya tenia 25 años.

Volvió a pasar el cajero, quien me dijo al oído y dándome un bombón:
-Después me dás la llave de la Cupé-simulando una suerte de soborno.

Mi papá pagó. Y me acompañó caminando hasta Florida y Sarmiento porque él tenía que ir al banco. En el camino, en un local estaban pasando Gardel.
-Este pibe canta bein eh- me dijo, haciéndome un chiste.

Seguimos caminando, mientras me contaba una de las tantas anécdotas de Gardel que suele contarme.

Hay mucha gente que odia trabajar en microcentro, por los autos, la locura de la gente y la angostura de las calles.

Pero a mí me encanta.

sábado, 27 de febrero de 2010

Un moncho cualquiera

Ayer fui a bailar a un boliche llamado JET. Yo no frecuento boliches. Prefiero las fiestas. He aquí por qué.Ni bien llegué me sentí sapo de otro pozo.

Todas las chicas en el boliche tenían un mini mini mini falda. Yo tenía un vestido lila divino, con el cual me sentía una mojigata porque me llegaba a las rodillas. Con el largo de mi vestido sacaba como tres minis minis minis faldas de algunas de las muchachas habitués del boliche.

Llegué, y tenía el presentimiento de que iba a durar diez minutos ahí adentro.

Me sentía Laura Ingalls. Y eso que tenía puestas mis sandalias que tienen taco, que en otras circunstancias me hacen sentir súper osada.

A la entrada tuvimos un pequeño percance porque a mi amiga en muletas no la querían dejar pasar porque no se querían “responsabilizar“ si algo le pasaba. Sí, un horror. Ando con ganas de ir al INADI. Gracias a otra de las chicas que dijo que era una vergüenza que hagan eso pasamos. No tiene mucho que ver con el relato, pero al menos siento que denuncio a quienes manejan ese boliche por discriminación. La próxima me voy con la Constitución en la cartera.

Sigo con el relato. Llegamos y nos ubicamos en un lugar con sillas, por mi amiga.De repente Bere me grita “está el gordo”, y corre a saludarlo (una forma de decir, porque es la que está con muletas).El gordo es un compañero nuestro de la secundaria.

Yo no soy de las personas nostálgicas por su secundaria. Tengo recuerdos entrañables algunos, otros no tanto, y no siento melancolía por esas épocas. No me emociona encontrarme con gente del secundaria ni del primario. No me van las cosas reencuentro. Debe ser porque siento que no tengo demasiado que contar. O debe ser porque la adultez me sienta mejor que la adolescencia, aún habiendo años de la adultez que no la pasé bien. Pero lo bueno de ser adulto es que uno se tiene que crear a uno mismo. Y a mí me gusta eso. Aunque frustra a veces. Pero esas frustraciones no las cambio ni por el viaje a Bariloche, ni por mis borracheras de adolescente ni nada. El secundario pasó y ya.

Después de saludarlo al gordo, vino a saludarme Monchito.

Monchito es un compañero de la primaria en realidad, pero que durante la secundaria lo seguía viendo de vez en cuando porquen él se seguía viendo con mis compañeros.

A Monchito le dicen Monchito porque sus nombres de pila cson Alfonso Carlos, y decirle a un nene Alfonso o Carlos es un poco raro.

A Monchito no lo veía hacía, fácil, 6 años.

Lo último que supe de él fue por mi mamá que se la encontró a su mamá por la calle.

Ah, y lo tengo en Facebook, junto con otras personas que no veo hace años y que no hablo hace años.

Monchito me vino a saludar con mucho efusividad. Le había contentado verme, y estaba con unas copas demás, con lo cual sus sensaciones estaban exacerbadas.

Monchito me abraza y me empieza a hablar; con algunas “r” patinadas:

-Maru, que bueno verte…..(Los puntos equivalen a mis interlocuciones). Sos una grossa… Sabés que yo siempre me acuerdo de vos… Te lo quiero decir. Siempre me acuerdo de tu humildad, de tu generosidad, que me dabas consejos y me prestabas plata en los recreos. Siempre me acuerdo de vos y no te lo digo porque esté borracho…. Y todas las personas que te conocen se acuerdan de vos de esa forma, así que debés estar re acostumbrada a que de te digan esto, ¿no?. …Ya sé que estoy borracho, pero, sos una grosa. Yo, hoy soy quien soy gracias a vos, en serio. Te lo quiero agradecer. Las cosas que me decías me las voy acordar hasta el día que me muera. Tu humildad, que la aprendiste de la tu familia, porque te enseñaron a nunca creerte más que nadie… Siempre me acuerdo de tus dos hermanas, para mí formaron parte de mi vida, porque siempre me trataban re bien cuando me veían… Te lo debía esto, decirte todo esto. Uno nunca sabe cómo van a salir las cosas, pero hoy tengo la oportunidad de decírtelo, y salió así. Una mina como vos se merece lo mejor. Yo después del Bayard (colegio al que fui junto con Monchito), pasé por el San Javier, por el San Martín de Tours (los otros colegios a los que fue) y vos eras la persona da la que siempre me acordé. (Abrazo) Dale, abrazame fuerte, che... Y guardate todo esto que te estoy diciendo, eh. Siempre acordatelo. Gracias por todo."

Esta conversación, habrá durado más o menos media hora, creo. Durante el transcurso tuve momentos de dudas de la sinceridad de sus palabras, y de si de repente iba a intentar tirarse encima mío. Pero no. Monchito jamás en el transcurso de esa conversación (que algunas partes seguramente habré olvidado) intentó eso. Y las cosas que decían, si bien teñidas por una borrachero emotiva, guardaban coherencia. Sí , tengo dos hermanas que lo adoraban, sí tengo dos padres humildes, y sí, le prestaba plata en los recreos. Monchito se despidió. Y siguió dando vueltas por el boliche.

Me lo volví a encontrar al Gordo:
-¡Viste qué denso que está Moncho! Ni bien te ví te lo delegué a vos, ya no lo aguantaba más- me dijo.

Sí, probablemente Monchito no me hubiese dicho todas esas cosas estando sobrio.Pero a mí siempre me dijeron que los niños y los borrachos dicen la verdad. Y yo creo que Monchito lo decía en serio. Estimulado por el alcohol, OK, pero eso no le quita honestidad a sus palabras.

Como dijo Monchito, uno a veces no sabe cómo van a salir las cosas.

Yo terminé encontrándome con retazos de quien fui en el lugar menos esperado de Buenos Aires. Y también encontrándome con los cimientos de lo que llegué a ser, en ese mismo lugar.

Después del episodio de ayer, ya no me genera tanto rechazo encontrarme a mis compañeros del colegio. Y quizás, hasta empecé a entender un poco por qué la gente se reúne con las personas que formaron parte de su infancia.

Quizás esta entrada les parezca un poco vanidosa.Pero Monchito me hizo prometerle que iba a guardar todo lo que él me dijo.Y no encontré mejor lugar que mi Cuadernito Avón Virtual.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Un mal día lo tiene cualquiera

Tener flequillo es una responsabilidad.

Cuando me lo hice, hace un par de semanas, estaba al tanto de esto, ya que me lo había hecho hace unos tres años, y sabía que las mañanas no son fáciles para el Sr. Flequillo.
Debido a esto, tuve que empezar a utilizar un objeto que rara vez uso: el secador. La naturaleza me ha dotado de un pelo lindo, debo confesar. No necesita mantenimiento de ningún tipo, y extrañamente tiene un mal día.

Pero el Sr. Flequillo es otro cantar.

El Sr. Flequillo es un poco egocéntrico, y hace que todo el esfuerzo capilar se concentre en él. Y, además, se ensuncia más que la demás mata de pelo. El otro día me levanté, y me daba vagancia bañarme sólo para lavarlo a él, y lo que hice fue mojarlo, ponerle shampoo y utilizar la pileta para lavar las manos. (técnico muy práctica que me comentó una amiga)

Yo lo que hago generalmente es bañarme a la noche, me lo seco, y me voy a dormir.

Hay veces que las mañanas son armónicas, y le doy una rápido cepillada, y estoy divina para salir.

Hoy no fue una mañana tranquila. Tampoco fue una mañana tan catastrófica como para darme por vencida y tirárlo para atras con hebillas.
Lo traté de acomodar. Más allá de que lo había secado, había algo raro en él. Como chato y expandido a los costados. Estaba muy poco dúctil. Pero creí haberlo manejado.

Llegúe a la oficina y de repente, en el reflejo de una pantalla de la computadora, ví que evidentemente, el temita no estaba controlado.

Fui al baño. Me tomé mi tiempo para acomodarlo. Me lo tiro para el costado. Quedaba más prolijo, pero medio raro, no me convenció. ¿Al costado o para adelante?
Tardo mucho, y me da verguenza, porque vienen mujeres al baño y salen y yo todavía estoy ahí, peinándome.
A ver si después comentan:
-Che, viste la boluda de la oficina de al lado, ¡ayer estuvo tres horas peinándose en el espejo del baño!

Decido dejarlo para adelante. Pobre Sr. Flequillo, todos tenemos un mal día y esperamos comprensión. Él también la merece.

viernes, 19 de febrero de 2010

Perlitas de cuarto de siglo

Finalmente hace dos días cumplí años, y estas son las perlitas dignas de bloguear:

*Soplé las velitas un total de cuatro veces: a las doce con mis compañeritos de elenco que me compraron una pastafrola riquísima; a la una menos cuarto, con mis padres que me esperaban con un tiramisú y disfrazados con adminículos de cotillones robados de algún casamiento; a la tarde con mis compañeros de trabajo con una torta que me compró Albert (mi "subjefe", muy lindo gesto), y a la noche con mi familia y amigos, en una balconeada en casa. Eso da un total de 12 deseos que pedí. ¿Será legal pedir tantos deseos en mi cumpleaños? ¿Hay alguna norma social o moral que lo impide? ¿Se me cumplirán? ¿Estoy abusando?

*El chiste de la jornada fue simular que cumplí 21 años. Es patético cuando uno llega a una instancia en la vida en que simular la edad puede convertirse en un chiste y no en una forma de entrar a un boliche o conseguir que te vendan cerveza.

*De todos los saludos escritos que recibí éste fue el que más me gusto (agradezco a todos los mensajes escritos, pero éste fue el más lindo che), el de un primo hermano de mi papá que veo muy de vez en cuando y me mandó este mensaje por bandeja de entrada de Facebook:

"Que este año que cumplís lo vivas como lo soñaste... y mejor aún !!!BesoMiguel"

*También hay podio para el mejor llamado por teléfono. Estoy en la oficina y me llaman de un núumero desconocido:

-Feliz cumple-me dice la voz en el teléfono con un tono misterioso.
-Gracias, ¿quién habla?
-Un compañero con el que cursaste hace mucho tiempo y que cumple el mismo día que vos.

Busqué en mi archivo de gente de la facultad. Enigmada por el misterio busqué y busqué. ¡El chino cabezón! El chino cabezón es un chico coreano con el que cursé una materia de segundo año, y con otro compañero de la facultad le decíamos así a raíz de una anécdota que él mismo nos contó sobre una vez que se había cagado a trompadas en un boliche porque le habían dicho "chino cabezón". Hace más de dos años que no sabía nada de él. Y, efectivamente, yo cumplo el mismo día que él, y su hermana cumple el mismo día que nosotros dos. Es más, su hermana nació el mismo día que yo.

Martín! ¿Qué lindo recibir tu llamado!- Martín es su nombre argentino. Tiene un nombre en coreano también. No le dije chino cabezón porque hace mucho que no lo veía y no sé si daba.

Así es como el chino cabezón se ganó el premio la mejor llamado.

*Conversación telefónica con mi amiga Mechy:
-Boluda, hace veinte años que compartimos nuestros cumpleaños. -me dice- Yo me doy cuenta que sólo la gente vieja puede decir que se conoce hace veinte años.

Mechy es mi amiga más antigua. Y fiel seguidora de este blog ( de hecho fue uno de los temas de conversación en la charla telefónica), así que va a morir de la emoción cuando vea su nombre escrito.

*A eso de la 1 de la mañana, cuando estaba bastante borracha di un show a mis amigos y me puse todos los regalos juntos. Hay fotos. Los cuales no van a ser publicadas en este blog.
*Al otro día me tuve que volver temprano de la oficina porque tenía resaca (con vómitos incluidos). Patético. De todas fromas, debo confesar que eso me hizo sentir jóven de vuelta, pero de una forma extraña.



Gracias a todos los que compartieron, de una u otra forma mi entrada al cuarto de siglo conmigo. Incluso a aquellos que escribieron en el muro de mi perfil de Facebook.

lunes, 8 de febrero de 2010

Experimento

Este año había decidido hacer un pequeño experimento.
Harta de la hipocrecía y liviandad Facebook en el día de los cumpleaños de las personas, saqué mi fecha de cumpleaños (que se está aproximando) de mi perfil. De esa forma, me va a saludar por mi cumple sólo la gente que realmente se acuerde y que tenga las suficientes ganas de saludarme como para levantar el tubo o utilizar la energía de sus dedos para escribir un mensaje de texto o mail en su defecto.

Quiero sólo saludos genuinos, sentidos y no superficiales. Los otros no me interesan. Así fue que saqué mi fecha de cumpleaños de mi perfil.

Seguí mi postura sin titubear, hasta que hace poco mi amigo "Birri", me habló por MSN:
-¿Qué es eso de andar sacando tu cumpleaños de tu perfil del Facebook, Maruquita? - me escribió.
-Estoy haciendo un experimento. Sólo quiero saludos genuinos este año.
-Ah, porque no me acordaba cuándo era, y me metí en tu perfil para ver cuál era y no estaba.

Esta variante no la pensé. Birri quiere saludarme genuinamente para mi cumple, se fija en el Facebook, y no está la fecha. Es decir, que mi actitud quizás hace que me pierda de saludos genuinos (vía no Facebook) de gente que usa el Facebook como una suerte de agenda. Y los saludos me ponen contenta.

Quizás tenga que volver a poner la fecha, para que esos saluditos que me ponen contenta lleguen.

Vía no Facebook, está claro.